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PRESTO NON TROPPO
Tiempos de “crisis”
Por Paulo Alvarado
Es demasiado fácil etiquetar la época actual como una época de “crisis”, para argumentar —sin ninguna validez propositiva— que no se debería invertir en actividades de arte y cultura.
Es demasiado fácil argüir que en un momento de “crisis” nos mueve una genuina preocupación por personas que sufren de hambre, como si únicamente fuera su cuerpo el que precisa nutrirse (y esto, porque transitoriamente se le ha dado cobertura al tema en los medios de comunicación).
Es demasiado fácil incompatibilizar la necesidad de cultura artística con la necesidad de alimentos, salud, seguridad y trabajo, como si en un período de “crisis” se excluyeran mutuamente; como si cancelar un recital, una obra de teatro o una función de danza fuera a mejorar en algo la posibilidad de que tan siquiera un solo ser humano pudiera comer, sanar de gripe, evitar un asalto o conseguir un empleo.
Es demasiado fácil, en fin, tratar de disimular la ignorancia, la desinformación, y hasta la mala fe, tras un término manido y mal utilizado.
Recordemos que dicho vocablo procede del verbo griego krinein, que quiere decir juzgar. Por lo tanto, en el sustantivo krisis está implicada la necesidad de tomar una decisión para resolver una situación coyuntural, que por ello llamamos “crítica”. Pero en Guatemala no vivimos tiempos de crisis, ni económica, ni política, ni social, porque las tribulaciones en que se desenvuelve este país no son “críticas” (es decir, coyunturales ni circunstanciales). Nuestras tribulaciones económicas, políticas y sociales son crónicas (es decir, de largo tiempo y estructurales). Y, si en efecto, necesitamos alimentos, salud, seguridad y trabajo, ¿por qué se siguen asignando cuantiosos recursos a legisladores corruptos, organismos de represión, proyectos económicos impuestos desde el extranjero e, incluso, deportes perdedores?
Sucede que bajo esa fachada de celo por el bienestar de los demás, lo que se esconde es el miedo, un miedo profundo y casi inescapable. Un pavor realmente patético. Un pánico, asombrosamente común… al arte y a la cultura. ¿Por qué?
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